Explicado a fondo

El sistema que más se usa aquí sin saberlo

Arrancar en cuesta con el suelo mojado es una de las situaciones en las que el control de tracción trabaja de verdad, y en esta zona es una situación diaria. Una rampa de garaje con agua, una salida en pendiente desde un semáforo, una curva cerrada cuesta arriba después de llover.

Cuando el sistema funciona, esas maniobras se hacen sin pensar. Cuando está desactivado, la rueda motriz patina y el coche tarda más en salir. Y el control de estabilidad, que es la otra mitad del sistema, solo se echa de menos en el momento en el que se necesita, que por definición es un momento malo.

Por eso, aunque el coche siga siendo perfectamente conducible con el aviso encendido, no es algo que merezca la pena arrastrar.

Casi siempre es una sola causa

Lo primero que hay que entender de este sistema es que depende de los datos de otros. Para funcionar necesita saber la velocidad de cada rueda, el ángulo al que está el volante, cuánto gira el coche sobre su eje vertical y cuánta aceleración lateral tiene.

Si cualquiera de esos datos falta o es incoherente, el sistema se desactiva solo y enciende su aviso. Por eso es tan frecuente ver dos o tres testigos encendidos a la vez: el ABS, el control de tracción y el de estabilidad comparten los sensores de rueda.

Cuando eso ocurre, lo que hacemos es buscar cuál fue el fallo original. En la inmensa mayoría de los casos, arreglar un sensor apaga los tres avisos.

La calibración que se olvida

Hay un caso que vemos llegar con frecuencia desde otros talleres y que tiene una solución de cinco minutos.

El sensor de ángulo de volante le dice al sistema dónde está el punto centro de la dirección. Cuando se desmonta la columna, se cambia una cremallera o se hace una alineación, esa referencia se pierde. El sistema ya no sabe si el volante está recto o girado, y se desactiva.

La reparación mecánica puede estar perfecta y el aviso sigue encendido, lo cual desconcierta a cualquiera. Solo hace falta calibrar el sensor con la diagnosis, con el coche en la posición correcta. Lo hacemos de serie después de cualquier trabajo que afecte a la dirección.

Cuando interviene sin motivo

El síntoma contrario también existe y es más desconcertante: el coche corta potencia de golpe en una situación completamente normal, sin lluvia y sin derrape.

Eso apunta a un sensor que está reportando una velocidad de rueda que no corresponde. El sistema interpreta que esa rueda patina e interviene reduciendo par para corregir algo que no está sucediendo.

Se localiza comparando las cuatro señales con el coche en movimiento, y normalmente se trata del mismo tipo de problema que el de los testigos: un sensor con óxido en su alojamiento o un anillo dentado dañado.

Una causa que no es electrónica

Antes de buscar averías conviene comprobar una cosa muy simple: las ruedas. Si los neumáticos de un eje están mucho más gastados que los del otro, o si las medidas no coinciden con las homologadas, los diámetros son distintos y las ruedas giran a velocidades diferentes incluso en línea recta.

El sistema interpreta esa diferencia como patinaje permanente y puede intervenir o desactivarse. Es más frecuente de lo que parece, sobre todo en coches donde se han ido cambiando ruedas de dos en dos sin atención a la medida.

Lo comprobamos antes de conectar nada, porque es rápido y descarta un diagnóstico equivocado.

Si tienes avisos encendidos o el coche te corta potencia sin explicación, escríbenos al 644 529 084 y te decimos qué ha guardado la centralita.