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Antes de venderte una batería, la probamos

La batería es la pieza más fácil de cambiar y la más fácil de cambiar sin necesidad. Un coche que no arranca una mañana de diciembre puede tener la batería agotada, un alternador que lleva meses cargando a medias, un borne flojo o una centralita que no se duerme y se bebe la carga mientras el coche está cerrado.

La prueba que hacemos mide tres cosas distintas: la tensión en reposo, la corriente que es capaz de dar en frío y la resistencia interna. Con esos tres números se distingue una batería descargada, que se recupera, de una batería muerta, que ya no vuelve. Y cuesta 25 €, que es bastante menos que una batería que no hacía falta.

El uso corto pasa factura

Arrancar un motor consume una cantidad importante de carga, y recuperarla lleva su tiempo de marcha. Cuando el recorrido habitual es bajar al Llano, subir a Retuerto y aparcar, el alternador apenas llega a devolver lo que se ha gastado en el arranque. Si además hay luces, climatizador, asientos calefactados y la pantalla encendida, el balance algunos días es negativo.

Eso no rompe la batería de golpe, la va dejando trabajar siempre a media carga, que es la forma más eficaz de acortarle la vida. Por eso en esta zona las baterías rinden menos años que la media que dan los fabricantes, y por eso el primer frío serio del año llena los talleres.

Cuando la culpa no es de la batería

Hay un patrón que conviene conocer: si el coche arranca bien a diario pero después de dos o tres días parado aparece muerto, lo normal no es que la batería esté gastada, es que algo consume con el contacto quitado.

Se mide. Con el coche cerrado y las centralitas ya dormidas, la corriente en reposo tiene que quedarse en unas décimas de amperio. Si marca más, vamos aislando circuitos hasta encontrar el que no se duerme. Los sospechosos habituales son un equipo de música o un manos libres montado después, un módulo de puerta con humedad, un relé pegado y alguna centralita con una avería interna. Entre dos y cuatro horas de trabajo, y se acaba el problema de verdad.

Qué batería te corresponde

No todas valen. Los coches con arranque y parada llevan baterías EFB o AGM, preparadas para muchos más ciclos de carga y descarga. Montar una convencional en un coche que pide AGM es barato el primer día y caro al cabo de un año, porque el sistema de carga la castiga y se queda sin capacidad enseguida.

Y en la mayoría de esos coches hay un paso que no se puede saltar: registrar la batería nueva en la centralita. El sistema lleva una cuenta del envejecimiento para decidir cuánta carga le manda y cuándo permitir que el motor se pare en un semáforo. Si no se le informa del cambio, trata a la nueva como a la vieja.

Si te has quedado tirado, llámanos o escríbenos al 644 529 084. Si el coche está en Barakaldo o en un municipio cercano y no arranca, te decimos si merece la pena arrancarlo con pinzas para traerlo o si preferimos ir a por él.