Guía completa
Aquí se usa más para desempañar que para refrescar
En una zona con la humedad que tenemos, el aire acondicionado es sobre todo el sistema que deja los cristales limpios por la mañana. No es solo comodidad: un coche que tarda tres minutos en desempañar es un coche con el que arrancas sin ver bien.
Eso cambia cómo se detectan las averías. En sitios calurosos la gente nota el fallo el primer día de junio. Aquí un compresor que ha dejado de funcionar puede pasar meses inadvertido, porque el ventilador sigue metiendo aire y el calor de la calefacción funciona igual. La pista real es otra: los cristales tardan más de lo normal en quedarse claros.
Buscar la fuga antes de cargar
Un circuito de aire acondicionado en buen estado pierde una cantidad mínima de gas al año. Si un coche se ha quedado sin enfriar en una temporada, el gas se está escapando por algún sitio, y volver a cargarlo es pagar otra vez por lo mismo.
La prueba que hacemos es vaciar el circuito y presurizarlo con nitrógeno, que no se escapa por donde no hay un agujero real. Si la presión se mantiene, el circuito está sano y se puede cargar tranquilamente. Si baja, buscamos el punto con trazador, y casi siempre está en uno de estos cuatro sitios.
Las válvulas de servicio, que son baratas de cambiar. El condensador, que va delante del radiador recibiendo agua, sal y piedras, y que en coches de esta zona se pica con bastante frecuencia. Las juntas de los tubos. Y el retén del compresor, que es la reparación más costosa de las cuatro.
Carga por peso, no por presión
El aire acondicionado necesita una cantidad exacta de gas, que viene indicada en gramos en una etiqueta del vano motor. Con gas de menos enfría poco, y con gas de más también enfría mal y además hace trabajar al compresor con presiones demasiado altas.
Por eso se carga con estación automática: primero vacío para extraer el aire y la humedad que hayan entrado, y luego los gramos exactos. Es la diferencia entre un sistema que enfría como el primer día y uno que enfría regular sin que nadie entienda por qué.
El olor y cómo se quita de verdad
El evaporador está dentro del salpicadero y es la pieza que se queda fría, así que sobre ella se condensa agua constantemente. En un clima húmedo, eso es un sitio ideal para el moho, y de ahí sale el olor a cerrado que aparece al encender la ventilación.
La solución completa tiene dos partes: tratar el evaporador con producto desinfectante aplicado en el conducto, y cambiar el filtro de habitáculo, que a esas alturas está saturado. Si solo se hace lo segundo, el olor vuelve en unas semanas porque el foco sigue ahí.
Dos gases distintos
Los coches fabricados hasta mediados de la década pasada usan R134a. Los más nuevos llevan R1234yf, que es bastante más caro y tiene conexiones distintas a propósito para que nadie los mezcle. No son intercambiables: llevan aceites diferentes y mezclarlos daña el compresor.
Cada coche tiene su etiqueta. Cuando te damos precio, la diferencia grande entre un presupuesto y otro casi siempre es esta.
Una costumbre que alarga la vida del sistema
El compresor necesita que el aceite circule para que sus juntas no se secen. Un coche que pasa dos años sin encender el aire acondicionado tiene muchas más probabilidades de desarrollar una fuga por el retén del compresor.
La recomendación es sencilla: enciéndelo diez minutos al mes, también en invierno. Cuesta nada y evita la reparación más cara del sistema.
Si este año notas que enfría menos o que los cristales tardan, escríbenos al 644 529 084 y lo miramos con las presiones delante antes de proponerte nada.