Explicado a fondo
Qué hacemos y qué no
Conviene empezar por lo que no, porque es la mitad de las consultas que recibimos sobre este tema.
No anulamos filtros de partículas. No anulamos válvulas EGR. No anulamos sistemas de AdBlue. No retiramos catalizadores ni programamos la centralita para ignorar ninguno de esos sistemas.
El motivo es que todo eso es ilegal: deja el coche fuera de la norma de emisiones con la que se homologó, es motivo de rechazo en la inspección técnica y puede suponer una sanción en carretera. Y hay un motivo práctico que pesa igual: un coche con los sistemas anulados pierde valor de mercado, y el comprador que lo detecte lo va a usar para negociar o para echarse atrás.
Lo que sí hacemos es ajustar la gestión del motor dejando todos esos sistemas funcionando. Es perfectamente posible, y es donde está el trabajo serio.
Antes de escribir, se revisa el motor
Esto no es una formalidad. Reprogramar significa pedirle al motor que trabaje de forma distinta, y eso solo tiene sentido si el motor está en condiciones.
Comprobamos compresión, estado de la admisión, holgura y funcionamiento del turbo, estado del filtro de partículas y, muy importante, el estado del embrague, porque un embrague al límite es lo primero que se queja cuando cambia la entrega de par.
Si encontramos algo que no está bien, lo decimos y no reprogramamos hasta que esté resuelto. Hemos mandado a casa a gente que venía a reprogramar y se fue con un presupuesto de reparación, porque era lo honesto.
La copia de seguridad no es opcional
Antes de escribir nada, se lee y se guarda el programa original de la centralita. Siempre, y se conserva.
Eso es lo que permite volver atrás: si el resultado no convence, si el coche va a pasar una revisión oficial, si se quiere vender en estado de origen o si algo no funciona como se esperaba.
Cuando un coche llega con una programación de procedencia desconocida y sin copia del original, la situación es bastante más incómoda, porque hay que buscar el programa de fábrica correspondiente a ese coche concreto.
Qué se puede esperar de verdad
No damos cifras en un anuncio, y desconfía de quien las dé sin haber visto el coche. Lo que se puede conseguir depende del motor concreto, de su estado y de cómo esté la gestión de origen.
Lo que tiene sentido en la práctica es mejorar la respuesta en la zona de revoluciones donde el coche se usa de verdad, suavizar entregas bruscas que hacen el coche incómodo en ciudad, y adaptar la gestión a un uso específico.
Ese último caso es el que más nos piden con sentido: vehículos que circulan habitualmente cargados o arrastrando remolque, donde una entrega de par más plana se nota de verdad en el trabajo diario.
Garantía y seguro
Dos cosas que preferimos decir antes de empezar.
Si el coche está en garantía, modificar la gestión del motor puede hacer que el fabricante rechace una reclamación relacionada con el motor o la transmisión. No es automático, pero es un riesgo real.
Y hay que declararlo al seguro. Una modificación no declarada puede generar problemas en caso de siniestro, y es un asunto que conviene resolver con una llamada antes, no después.
Te lo explicamos con claridad y decides con la información completa.
Si ya te han reprogramado y va peor
Es una consulta que recibimos con cierta frecuencia. Programaciones genéricas, aplicadas sin comprobar nada, que producen humo excesivo, temperaturas de escape altas, saturación rápida del filtro de partículas y avisos que vuelven una y otra vez.
El primer paso es leer qué hay escrito dentro de la centralita, que cuesta 60 €. Con eso sabemos qué se tocó. Si existe copia del original, se puede volver a él; si no, hay que localizar el programa de fábrica.
Para cualquier consulta sobre esto, escríbenos al 644 529 084 y hablamos con franqueza sobre lo que se puede y lo que no.