Explicado a fondo
Un testigo al que es fácil acostumbrarse
El aviso de airbag tiene una característica peligrosa: no afecta en nada a cómo funciona el coche. El motor va igual, la dirección va igual, los frenos van igual. Solo hay una luz encendida en el cuadro.
Y lo que significa esa luz es que el sistema se ha desactivado. En un impacto, los airbags y los pretensores de los cinturones no actuarían. No hay un aviso intermedio ni una actuación parcial: el sistema está o no está.
Por eso insistimos cuando vemos un coche con ese testigo. Es barato de diagnosticar y, en la mayoría de los casos, la causa resulta ser bastante más sencilla de lo que el cliente temía.
La causa número uno está debajo del asiento
Si tuviéramos que apostar sin mirar, apostaríamos por esto: un conector suelto bajo uno de los asientos delanteros.
Por esa zona pasan los cables del airbag lateral del asiento y del pretensor del cinturón, y el conector, normalmente amarillo, queda en un punto expuesto. Se afloja con el movimiento del asiento hacia delante y hacia atrás, con la aspiradora al limpiar el coche, o simplemente con los años.
Es una reparación sencilla y económica. Y es la razón de que siempre empecemos por ahí antes de hablar de módulos o de piezas caras.
Hay un detalle que encaja con esto: si el aviso apareció poco después de mover mucho el asiento o de una limpieza a fondo del interior, la probabilidad sube bastante.
El muelle de reloj y sus síntomas acompañantes
El segundo sospechoso es el muelle de reloj, que es el contacto giratorio situado detrás del volante. Su función es mantener la conexión eléctrica con el airbag del conductor mientras el volante gira en los dos sentidos.
Por ese mismo contacto pasan también las señales de los mandos del volante y del claxon. Así que hay una pista muy útil: si además del testigo de airbag notas que algún mando del volante ha dejado de funcionar o que el claxon falla, el muelle de reloj es el candidato claro.
Es una pieza que se desgasta con el uso, y en coches con muchos años y muchos giros de volante, como los de uso urbano, aparece con cierta frecuencia.
Cuando ha habido un golpe
Este caso merece explicarse aparte. Si el coche ha sufrido un impacto, aunque los airbags no hayan saltado, la centralita puede haber registrado el evento. Algunos sistemas quedan bloqueados tras ese registro y no se pueden reiniciar sin más.
Lo que hacemos es leer el módulo y decir exactamente en qué estado está. Hay tres escenarios: el registro se puede borrar y el sistema vuelve a funcionar; el módulo queda bloqueado y hay que sustituirlo; o hay componentes que han actuado y necesitan reposición.
En este apartado no damos esperanzas vagas. Si el módulo está inutilizado, lo decimos con la lectura delante, porque es un sistema de seguridad y no admite soluciones a medias.
Cómo se trabaja en un sistema de airbag
Hay un procedimiento y conviene respetarlo. Se desconecta la batería, se espera el tiempo que indica el fabricante para que los condensadores del sistema se descarguen, y se manipulan los módulos con las precauciones que corresponden, sin golpes y sin dejarlos orientados hacia el cuerpo.
No es un sistema con el que improvisar ni una reparación que recomendemos hacer en casa. Un airbag que actúa fuera del coche es peligroso de verdad.
Y la inspección
El testigo de airbag encendido es motivo de rechazo en ITV. Si te toca inspección y lo tienes encendido, conviene resolverlo antes: en la mayoría de los casos la causa es el conector del asiento y se arregla en poco tiempo, así que sería una pena volver otro día por eso.
Escríbenos al 644 529 084 y lo leemos.