Explicado a fondo

Un fusible que salta es una buena noticia

Suena raro, pero es así. El fusible es el componente más barato del coche y su única función es sacrificarse: está calculado para fundirse antes de que el cable que protege se caliente lo suficiente para dañarse.

Así que cuando un fusible salta, el sistema está funcionando correctamente. Lo que hay que hacer es buscar por qué ha tenido que actuar.

Lo que no se debe hacer bajo ningún concepto es poner uno de más amperaje para que aguante. Eso no arregla nada: simplemente traslada el punto de fallo del fusible al cable. Y reparar un mazo de cables quemado es una de las reparaciones más caras y molestas que existen, además de que con corriente suficiente hay riesgo real de incendio.

Cómo se busca un cortocircuito

Con método, no probando. El primer paso es consultar el esquema para saber exactamente qué consumidores alimenta ese fusible. Eso ya acota mucho: si un fusible alimenta cuatro cosas, el problema está en una de esas cuatro o en su cableado.

Después se alimenta el circuito de forma controlada y se mide el consumo. Si es mayor que el previsto, se van desconectando ramas y consumidores uno a uno hasta que el valor baja a lo normal. El último que se desconectó es el culpable.

Es un trabajo ordenado y razonablemente predecible: la mayoría de los casos se resuelven entre una y tres horas.

La caja como causa, no solo como contenedor

Hay una parte de este apartado que en esta zona tiene peso propio: la propia caja de fusibles puede ser el problema.

Algunas cajas están montadas en el vano motor, expuestas a salpicaduras, y otras quedan en zonas bajas del habitáculo donde la humedad se acumula, a veces agravada por un desagüe obstruido.

Con el clima de aquí, lo que pasa es previsible: los contactos se oxidan. Un contacto con corrosión tiene más resistencia, y más resistencia significa calor. El portafusibles se recalienta, el plástico se deforma y el contacto empeora todavía más. En los casos avanzados hay olor a plástico quemado y el fusible se afloja.

Cuando encontramos esto, limpiamos, reparamos el terminal si se puede y, lo más importante, buscamos por dónde entra el agua y lo sellamos. Si no se hace esa última parte, el problema vuelve.

Los relés, que se olvidan

Al lado de los fusibles están los relés, que son interruptores accionados eléctricamente. Fallan de dos maneras, y las dos dan síntomas desconcertantes.

Un relé con los contactos quemados no cierra bien, así que el consumidor funciona de forma intermitente o no funciona. Un relé pegado, en cambio, se queda cerrado, y entonces el circuito permanece alimentado con el contacto quitado: es una de las causas clásicas de coches que se descargan estando parados.

Se comprueban midiendo y, cuando hay dudas, intercambiando con un relé idéntico de otra función, que es una prueba rápida y concluyente.

Cuando el origen está en un accesorio

Es tan frecuente que merece mención. Manos libres, alarmas, equipos de música, cargadores instalados de forma permanente, luces añadidas.

Muchos de esos montajes se hacen pinchando un cable existente y cogiendo masa donde se puede. Eso sobrecarga circuitos que no estaban dimensionados para ello y crea caminos de corriente imprevistos.

No decimos que haya que quitar el accesorio. Lo que hacemos es revisar cómo está conectado y rehacerlo bien, con su propia alimentación protegida y una masa correcta. Funcionan igual y dejan de dar problemas.

Si te salta un fusible de forma repetida, no insistas con fusibles nuevos. Escríbenos al 644 529 084 y lo localizamos.