Explicado a fondo

Lo que mata un catalizador está delante de él

El catalizador es una pieza pasiva: no tiene partes móviles ni electrónica. Dentro lleva una estructura cerámica recubierta de metales que provocan reacciones químicas sobre los gases de escape. En condiciones normales esa pieza dura la vida del coche.

Cuando un catalizador se estropea antes de tiempo, casi siempre hay un culpable aguas arriba. Un fallo de encendido manda gasolina sin quemar al escape, donde se inflama y genera temperaturas que funden la cerámica. Una mezcla rica mantenida produce el mismo efecto más despacio. Un motor que consume aceite o que tiene una junta de culata con fuga deja depósitos que cubren el material activo y lo inutilizan.

Por eso la primera parte del trabajo no es mirar el catalizador, es averiguar qué lo ha dañado. Montar uno nuevo dejando la causa en el coche es garantizar que dentro de dos años estaremos en la misma conversación.

El código P0420 engaña

Es el código más habitual relacionado con el catalizador y muchas veces no significa que el catalizador esté agotado. Lo que dice es que la sonda posterior no está viendo la diferencia que debería respecto a la sonda anterior.

Eso ocurre con un catalizador gastado, desde luego. Pero también con una sonda posterior envejecida, que es una pieza mucho más barata, y con una fuga de escape pequeña entre las dos sondas, que mete aire limpio y falsea la lectura.

La comprobación cuesta 45 € y consiste en comparar las señales de las dos sondas en distintos regímenes y medir la contrapresión de escape, que nos dice si el catalizador está realmente obstruido. Con esos datos sabemos si hay que cambiar una pieza de doscientos euros o una de ochocientos.

Cuando está obstruido se nota al subir

Un catalizador cuyo interior se ha roto o colmatado impide que los gases salgan. El motor tiene que empujar contra esa resistencia y el resultado es una pérdida de potencia que empeora cuanto más se le pide.

El patrón típico: el coche va aceptable en llano y se queda sin fuerza en cuesta o cargado. En una zona con las rampas que tenemos, es donde más se nota y donde más clientes se deciden a traerlo.

A veces, además, se oye un cascabeleo metálico bajo el coche al ralentí o al pasar un bache. Eso significa que la cerámica interior se ha partido y los trozos se mueven. Conviene no dejarlo, porque si un fragmento se coloca mal puede bloquear el escape de golpe y dejarte parado.

Recambio homologado, no cualquier pieza

En el mercado hay catalizadores muy baratos sin homologación europea. Tienen dos problemas. El primero es legal: no valen para pasar inspección. El segundo es técnico: llevan menos material activo, así que reducen mal los gases y el coche puede seguir dando código a los pocos miles de kilómetros.

Montamos siempre pieza con marcado europeo, original o equivalente certificado, y te indicamos en la factura la referencia. Y cambiamos juntas y tornillería, que en los coches de esta zona suelen salir bastante castigadas por la humedad.

Sobre quitarlo

Nos lo preguntan y la respuesta es no. El coche se homologó con catalizador y circular sin él es rechazo en inspección y sanción en un control. Aparte de eso, en un motor de gasolina el resultado suele decepcionar, porque la centralita sigue esperando las lecturas de las sondas y ajusta en consecuencia.

Si te han robado el catalizador, que en algunos modelos ha pasado por el valor de los metales que contiene, podemos montar el recambio y, en los coches más expuestos, una protección atornillada que dificulta el acceso desde abajo.

Para saber qué te toca, escríbenos el código y el modelo al 644 529 084.