Explicado a fondo

El mantenimiento que casi nadie hace

El diferencial reparte el par entre las dos ruedas de un eje y les permite girar a velocidades distintas en las curvas. Es un conjunto de engranajes trabajando con presiones de contacto muy altas, sumergidos en aceite.

En muchos coches, el plan de mantenimiento del fabricante no contempla cambiar ese aceite. La consecuencia práctica es que hay diferenciales con trescientos mil kilómetros y el aceite de fábrica dentro.

Funciona, hasta que deja de funcionar. Y cuando un grupo cónico empieza a hacer ruido, la reparación es de cuatro cifras, mientras que el cambio de aceite está entre ciento veinte y doscientos cuarenta euros.

Cómo se distingue el ruido

Los ruidos de transmisión se confunden entre sí, y hay una prueba sencilla que separa los dos más comunes.

Un zumbido de diferencial cambia cuando se modifica la carga sobre los dientes. Es decir: a velocidad constante, acelerando suavemente el zumbido aumenta, y al levantar el pie baja o cambia de tono. No depende de las curvas.

Un zumbido de rodamiento de rueda hace lo contrario: no cambia con la carga del acelerador, pero sí cambia al tomar una curva, porque en la curva se carga más una rueda que la otra.

Esa prueba se hace en carretera en dos minutos y evita confundir una reparación de doscientos euros con una de mil.

Los golpes secos

Otro síntoma que conviene atender pronto. Si al arrancar desde parado o al soltar el acelerador se nota un golpe seco en la transmisión, normalmente hay holgura interna en el grupo o en los palieres.

No es una avería que deje el coche tirado de inmediato, pero la holgura genera impactos repetidos y esos impactos dañan dientes y rodamientos. Atendido a tiempo puede ser un ajuste o un rodamiento; dejado avanzar, es el grupo completo.

Autoblocantes y el aceite correcto

Si tu coche tiene diferencial autoblocante, hay un detalle que puede ahorrarte un diagnóstico equivocado.

Estos diferenciales llevan discos internos que permiten cierto deslizamiento controlado entre las ruedas, y necesitan un aceite con aditivos específicos para que ese deslizamiento sea suave. Cuando el aditivo se agota, o cuando se ha rellenado con un aceite que no lo lleva, aparecen saltos y vibraciones al girar a baja velocidad.

El síntoma típico es maniobrar en un aparcamiento y notar que el coche da tirones, como si algo se agarrara. Parece grave y muchas veces se resuelve con el aceite correcto.

La fuga que vuelve

Hay un patrón que se repite en diferenciales igual que en motores: se cambia el retén, bien montado, y al cabo de unos meses vuelve a perder aceite.

La causa suele ser el respiradero. El grupo se calienta al trabajar y el aire de su interior se expande; para eso tiene un respiradero que compensa la presión. Si está obstruido por barro o por suciedad, la presión interior empuja el aceite hacia fuera por el punto más débil, que es el retén.

Limpiar o sustituir ese respiradero cuesta muy poco y es lo que evita pagar el retén dos veces. Cuando diagnosticamos una fuga de grupo, es una de las primeras cosas que comprobamos.

En coches de tracción total

Merece una mención porque el mantenimiento es mayor y se olvida más. Un coche con tracción total puede tener diferencial delantero, diferencial trasero y un acoplamiento o diferencial central, cada uno con su aceite y su especificación.

Si tu coche es de este tipo y nunca se le ha hecho nada en ese apartado, merece la pena plantearlo. Te damos el presupuesto desglosado por grupo, para que puedas hacerlo por partes si prefieres repartir el gasto.

Para una revisión o un cambio de aceite de grupo, escríbenos al 644 529 084.