Explicado a fondo

El mantenimiento más barato del coche

De todo lo que se puede hacer a un coche, cambiar el líquido de frenos es probablemente lo que mejor relación tiene entre lo que cuesta y lo que aporta. Entre 55 y 80 €, menos de una hora, y afecta directamente a la capacidad de parar.

Y sin embargo es lo que más se olvida, por una razón sencilla: no se ve. Los discos y las pastillas se pueden mirar, el líquido está dentro de un circuito cerrado y su aspecto no dice mucho.

El problema es el agua, no la suciedad

El líquido de frenos es higroscópico: absorbe humedad del ambiente. Lo hace a través del tapón del depósito y a través de las paredes de los propios latiguillos, despacio pero de forma continua. Y lo hace con el coche parado igual que circulando, así que el kilometraje no tiene nada que ver.

Lo que ocurre cuando hay agua en el circuito es lo siguiente. El líquido de frenos puro hierve por encima de los doscientos grados. Con un porcentaje de humedad apreciable, esa temperatura baja bastante. Y si el líquido hierve dentro de la pinza, se forma vapor. El líquido no se comprime, pero el vapor sí, de modo que el pedal se va al fondo sin transmitir presión a las ruedas.

Eso no pasa en una frenada normal. Pasa cuando los frenos llevan un rato calientes, es decir, exactamente en una bajada larga con el coche cargado.

Por qué aquí importa más

En un recorrido de llano, el líquido de frenos rara vez llega a temperaturas críticas. En una zona con pendientes de verdad, sí.

Bajar desde los barrios altos con el coche lleno, o bajar de Kastrexana, implica mantener el freno trabajando durante minutos. El calor se acumula en las pinzas y de ahí pasa al líquido. Con líquido en buen estado no hay ningún problema. Con líquido que lleva seis años en el coche, puede haberlo.

Es el motivo por el que, cuando hacemos una revisión y vemos que nadie ha tocado el líquido en mucho tiempo, insistimos en este punto más que en otros.

Medir en lugar de suponer

No nos gusta recomendar mantenimientos por calendario sin comprobar nada, así que lo medimos. Hay comprobadores que indican el porcentaje de humedad del líquido en el depósito, y con ese dato la conversación es distinta.

Si el líquido está dentro de límites, te lo decimos y no hay que hacer nada, aunque lleve tres años. Si está por encima, se cambia. Y si el coche tiene bastantes años y nunca se ha purgado, normalmente el medidor lo confirma sin discusión.

Cómo se hace bien

La purga tiene un orden: se empieza por la rueda más alejada del depósito y se termina por la más cercana, manteniendo el nivel durante todo el proceso para no meter aire.

En coches con ABS hay un detalle adicional. El grupo hidráulico tiene conductos internos donde el aire se queda atrapado, y la purga convencional no lo saca. Si el circuito ha quedado vacío o el coche lo requiere, activamos las electroválvulas con la diagnosis para que ese aire salga. Sin ese paso, el pedal puede quedar blando aunque el líquido sea nuevo.

Al terminar se comprueba el recorrido y la firmeza del pedal y se prueba el coche, con una frenada fuerte y con una bajada, antes de entregarlo.

Lo que se revisa de paso

Mientras se purga, el coche está levantado y se ven cosas que conviene mirar: latiguillos cuarteados por fuera, que son un punto de fallo serio; bombines traseros que sudan; y el estado real de las pastillas, porque si el nivel del depósito ha bajado sin fuga, lo más probable es que las pastillas estén muy gastadas.

Si no recuerdas cuándo se cambió el líquido de tu coche, dinos el modelo y los años al 644 529 084 y lo medimos en la próxima visita sin coste añadido.