Explicado a fondo

El montaje importa más que el equipo

En instalación de audio y multimedia, la calidad del resultado depende menos del aparato que se monta que de cómo se monta. Y hay una práctica que provoca la mayor parte de los problemas que acabamos diagnosticando meses después: cortar el cableado del coche y empalmar.

Un corte empalmado con una regleta es un punto de resistencia eléctrica y una entrada de humedad. En un clima húmedo como el de aquí, esos empalmes se oxidan y generan fallos intermitentes que nadie relaciona con la radio instalada dos años antes.

Nosotros montamos con adaptadores específicos del conector original. El cableado del coche queda intacto, el trabajo es reversible y se puede volver al equipo de serie en cualquier momento, lo que importa si algún día vendes el coche.

El consumo en reposo: la avería silenciosa

Si hay una consecuencia típica de un montaje mal hecho, es esta: el coche empieza a descargarse cuando pasa unos días parado.

Lo que ocurre es que el equipo queda conectado a un positivo que permanece activo con el contacto quitado, o la alimentación de memoria se toma de una vía que no está pensada para sostener ese consumo. El equipo se queda consumiendo corriente las veinticuatro horas.

Después de cualquier instalación, medimos el consumo en reposo con el coche cerrado y las centralitas dormidas. Es una comprobación de cinco minutos que evita que el cliente vuelva en enero con la batería agotada.

Y si llegas con ese problema ya existente, es lo primero que miramos: se localiza y se corrige, normalmente en poco tiempo.

Hasta dónde se puede llegar en un coche moderno

Aquí conviene ser realista, porque no todo es posible.

En coches donde la radio es un equipo relativamente independiente, cambiarla es sencillo: adaptador de conector, interfaz para los mandos del volante si los tiene, y listo.

En coches donde la pantalla central gestiona además la climatización, la configuración del vehículo, los avisos y la cámara, sustituirla supone perder funciones que no se recuperan con un equipo de mercado. En esos casos, lo honesto es decirlo: no se puede hacer bien.

Hay un punto medio frecuente: mantener la pantalla del coche y añadir la función que falta, por ejemplo integrar el teléfono o una cámara, trabajando con el sistema existente. Comprobamos qué admite tu modelo antes de comprometer nada.

Los mandos del volante

Es la pieza que más se olvida y la que más se echa de menos. Cuando se monta un equipo nuevo sin interfaz de volante, se pierde el control del volumen, del cambio de pista y del teléfono desde el volante.

La interfaz es un módulo que traduce las señales del volante al protocolo que entiende el equipo nuevo. Es una pieza añadida y casi siempre merece la pena, porque el manejo desde el volante es justo lo que se usa conduciendo y lo que permite no quitar la vista de la carretera.

La mejora más barata: los altavoces

Si lo que quieres es que el coche suene mejor y no tienes intención de cambiar la radio, cambiar los altavoces es normalmente la mejor relación entre coste y resultado.

En muchos coches de gama básica, los altavoces de serie son el punto débil del conjunto: la radio suele tener más capacidad de la que los altavoces pueden aprovechar. Con unos altavoces de la medida correcta y la potencia adecuada, entre sesenta y ciento sesenta euros montados, la diferencia se nota bastante más de lo que la gente espera.

Lo importante es la medida, que sea la que cabe en la puerta de tu coche sin modificar nada, y que la potencia case con lo que entrega la radio.

Si tienes un montaje anterior que da problemas

Es una parte habitual de nuestro trabajo: revisar y rehacer instalaciones que se hicieron con prisa. Ruido de fondo en los altavoces por un problema de masa, equipo que se reinicia por alimentación insuficiente, mandos que no van, consumo permanente.

Normalmente no hay que quitar nada: hay que rehacer las conexiones correctamente.

Para un presupuesto, dinos el modelo del coche y qué quieres montar al 644 529 084.