Explicado a fondo
La pintura es la última fase, no la importante
Cuando alguien pregunta cuánto cuesta pintar un coche, la respuesta honesta empieza por explicar de qué depende. Y no depende de la pintura: depende de lo que hay debajo.
Un pintado integral es, en tiempo de trabajo, mayoritariamente preparación. Lijar, sanear chapa, eliminar óxido, aplicar imprimaciones adecuadas, enmascarar o desmontar piezas. La aplicación de color y barniz en cabina es una parte pequeña del total.
Eso explica por qué dos presupuestos para el mismo coche pueden diferir tanto. Y explica también por qué un pintado barato se nota al año: no es que la pintura fuera peor, es que la preparación fue menor.
El óxido, que aquí siempre está
En una zona con la humedad y el ambiente salino de la ría, el óxido es el protagonista de cualquier trabajo de carrocería en un coche con años.
Los puntos son siempre los mismos: bajos de puerta, arcos de rueda, borde inferior del portón, marcos de cristales y, en coches de cierta edad, los faldones y la zona de los pasarruedas.
Aquí hay una diferencia fundamental entre dos formas de trabajar. Una es eliminar el óxido hasta metal sano, tratar la zona y reconstruir. La otra es lijar por encima, aplicar masilla y pintar. La segunda queda perfecta el primer día y en seis meses aparecen burbujas, porque el óxido sigue debajo trabajando.
Nosotros hacemos la primera, y por eso el presupuesto detalla cuánto saneado hace falta. Si prefieres un trabajo más económico asumiendo esa limitación, te lo decimos con claridad en lugar de vendértelo como equivalente.
Presupuesto por niveles
No damos una sola cifra, porque hay decisiones legítimas en el medio.
Un nivel básico honesto: pintado con preparación correcta pero enmascarando en lugar de desmontar, y saneando solo lo necesario. Un coche que queda muy bien visto desde fuera, a un precio contenido.
Un nivel completo: desmontaje de molduras, manillas, pilotos y juntas, para que la pintura llegue a los bordes y no haya líneas de enmascarado. Saneado completo de todos los puntos de óxido. Es lo que se hace en un coche que se quiere conservar.
Y si además cambias de color, hay que contar los marcos de puertas, los huecos y las zonas interiores visibles, porque si no, al abrir una puerta se ve el color antiguo.
Te damos las opciones con precio y eliges con la información delante.
Cuándo decimos que no
Nos importa dejarlo claro: hay coches en los que nuestro consejo es no pintar.
Si la chapa está muy comida, con corrosión estructural en lugar de superficial, el trabajo necesario puede superar el valor del coche, y entonces lo sensato es decirlo. Si el coche se va a vender en pocos meses, el coste del pintado raramente se recupera en el precio de venta.
Preferimos perder ese trabajo que hacerlo sabiendo que el cliente no va a recuperar lo que paga.
Donde sí tiene todo el sentido es en un coche que quieres conservar muchos años, mecánicamente sano, al que el paso del tiempo le ha dejado la pintura mate o el barniz levantado. Ahí un pintado bien hecho protege la chapa y resuelve el problema para mucho tiempo.
Cambio de color y papeles
Si decides cambiar de color, hay un detalle administrativo: el cambio hay que anotarlo en la documentación del vehículo. No es complicado, pero conviene saberlo antes y no descubrirlo en la siguiente inspección.
El tiempo que lleva
Entre una y tres semanas según el alcance. Lo que consume días no es pintar, es el saneado, la preparación y los tiempos de secado entre capas, que no se pueden acelerar sin comprometer el resultado.
Conviene planificarlo en un periodo en el que puedas prescindir del coche. Si no es posible, podemos hablar de coche de sustitución según disponibilidad.
Mándanos fotos generales y de los puntos con óxido por WhatsApp al 644 529 084 y te damos una primera orientación.