Explicado a fondo

Cambiar el aspecto sin tocar la pintura

El vinilado parcial resuelve algo que antes solo se podía hacer pintando: cambiar el aspecto de una zona del coche y poder volver atrás.

Los trabajos más pedidos son el techo en negro, los retrovisores, las molduras y los embellecedores. También la protección de zonas concretas que reciben roces o impactos de piedras, con laminados transparentes.

La ventaja frente a pintar es doble. Es reversible, así que si vendes el coche o te cansas, se retira. Y protege la pintura original que queda debajo, que es lo que un comprador informado valora.

La superficie tiene que estar sana

Esta es la condición que hay que comprobar antes de nada, y es donde se generan los problemas.

El vinilo se adhiere a la pintura. Si esa pintura está en buen estado, el conjunto funciona durante años y al retirarlo no pasa nada. Pero si el barniz ya estaba levantado o hay óxido debajo, al retirar el vinilo años después se lleva consigo lo que no estaba bien agarrado.

Por eso miramos la zona antes de aceptar el trabajo. Si vemos una superficie que no es apta, lo decimos: es mejor resolver la pintura primero que vinilar encima y tener un problema mayor más adelante.

Lo que hace que dure

Hay dos factores que determinan si un vinilado aguanta años o empieza a levantarse en unos meses, y ninguno tiene que ver con la marca del vinilo.

El primero es el desengrasado. Cualquier resto de cera, de silicona o de producto de limpieza impide que el adhesivo agarre correctamente. La limpieza previa es la fase menos lucida y la más importante.

El segundo es el remate de los bordes. Un vinilo cortado al canto empieza a despegarse desde ahí. Cuando la pieza lo permite, se desmonta y se remata el vinilo por el interior del borde, de modo que el canto queda protegido. Eso lleva más tiempo y es la diferencia entre un trabajo que dura y uno que no.

El vinilo no es todo igual

Merece la pena saberlo porque afecta al resultado. Hay vinilos calandrados, más económicos, que funcionan bien en superficies planas pero no se adaptan a curvas pronunciadas sin marcar tensiones ni volver a su forma con el tiempo.

Y hay vinilos fundidos, conformables, que sí se adaptan a formas complejas y mantienen la posición. Para un techo con curvatura, para un retrovisor o para una aleta, es el que hay que usar.

Cuando te damos presupuesto, te decimos qué tipo lleva y por qué.

Rotular un vehículo de trabajo

Es un trabajo distinto y muy rentable para quien tiene una furgoneta o un coche de empresa. El vehículo está aparcado en la calle todos los días, en sitios distintos, y eso es visibilidad que no se paga por impresión.

Lo que funciona en rotulación es la simplicidad: nombre de la empresa o del autónomo, la actividad en una palabra y el teléfono, todo grande y legible a distancia. Un diseño saturado de información se lee peor desde un coche en marcha.

Trabajamos con el diseño que traigas o te proponemos algo sencillo y claro.

El lavado, lo único que hay que vigilar

Un vinilado no necesita mantenimiento especial, con una excepción: el lavado a alta presión.

Apuntar la lanza directamente a los cantos del vinilo, a pocos centímetros, es la forma más eficaz de empezar a levantarlo. Con mantener la distancia y no insistir sobre los bordes, no hay problema.

Y sobre la normativa: si un vinilado cambia el color general del vehículo, hay que anotarlo en la documentación igual que un cambio de pintura. Un vinilado parcial de techo, retrovisores o molduras no cambia el color del coche.

Para un presupuesto, dinos qué piezas quieres y mándanos una foto del coche al 644 529 084.