Explicado a fondo
La pieza de la que nadie habla
Dentro del cárter de un motor se acumulan gases: parte de la combustión se cuela por los segmentos, y a eso se suma el vapor del propio aceite. Esos gases tienen que salir, y el camino previsto es el respiradero del cárter, con una válvula que regula el caudal y los devuelve a la admisión para que se quemen.
En un motor sano, el cárter está en ligera depresión. Ese detalle es el que mantiene los retenes trabajando como deben, con la presión empujando el labio del retén contra el eje y no al contrario.
Cuando el respiradero se obstruye, el cárter pasa a tener presión. Y a partir de ahí empieza una cadena de consecuencias que casi nunca se atribuyen a su verdadera causa.
El retén que se cambia dos veces
Es el caso más ilustrativo. Un coche pierde aceite por el retén del cigüeñal. Se cambia, bien montado, con pieza de marca. A los pocos meses vuelve a perder.
La explicación no es que el trabajo estuviera mal hecho. Es que la presión del cárter sigue ahí, empujando. El retén nuevo aguanta un tiempo y cede igual que el anterior.
Por eso, cuando diagnosticamos una fuga de aceite, medir la presión del cárter forma parte del trabajo. Cuesta 45 € y es lo que evita pagar la misma reparación dos veces. En bastantes casos la reparación real es el respiradero, y es considerablemente más barata que el retén.
Consumo de aceite sin humo
Otra consecuencia que confunde. Si el respiradero no regula bien, pasa demasiado vapor de aceite a la admisión, y ese aceite se quema junto al combustible.
El resultado es consumo de aceite sin humo azul llamativo y sin ninguna mancha debajo del coche. Muchos propietarios lo achacan al desgaste del motor y se resignan a rellenar, cuando el origen es una pieza de coste moderado.
Y hay un efecto colateral importante: ese vapor de aceite es lo que ensucia la admisión, las válvulas, la EGR y el caudalímetro. Un respiradero que no funciona acelera bastante la suciedad de todo el circuito de aire.
Hay una prueba que puedes hacer tú
Con el motor en marcha y caliente, quita el tapón de llenado de aceite. Si notas que sale aire con fuerza, o si hay humo saliendo de forma continua, hay presión en el cárter.
Otra pista: si la varilla del aceite tiende a salirse sola o el tapón cuesta quitarlo porque está a presión, el respiradero está obstruido.
No son pruebas concluyentes, porque cada motor tiene su comportamiento normal, pero sí son motivo suficiente para medirlo con instrumento.
Por qué pasa antes en los coches de aquí
La pasta que obstruye el conducto del respiradero es una mezcla de vapor de aceite y agua de condensación. Cuanta más condensación, más pasta.
Y la condensación depende directamente de la temperatura de trabajo del motor. Un motor que nunca llega a estabilizarse, porque el recorrido son ocho kilómetros, produce mucha más agua en el cárter que uno que hace carretera. Con el frío y la humedad del clima de aquí, todavía más.
Es la misma razón por la que aquí se ensucian antes las EGR y se diluye antes el aceite. Todo viene del mismo sitio: el motor no llega a calentarse del todo.
Sobre el precio
Conviene saberlo antes de pedir presupuesto. En algunos motores la válvula se vende como pieza suelta y la reparación es económica. En otros, sobre todo en bastantes motores modernos, va integrada en la tapa de balancines y no se puede sustituir por separado, así que hay que cambiar la tapa completa.
Te lo decimos con la referencia delante antes de empezar, porque la diferencia entre una cosa y otra es notable y no nos gusta que un presupuesto cambie a mitad del trabajo.
Si tienes fugas de aceite que se repiten o consumo sin explicación, escríbenos al 644 529 084.